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Easting 73 o cómo 9 tanques M1A1 trituraron a toda la Guardia Republicana iraquí

Easting 73 o cómo 9 tanques M1A1 trituraron a toda la Guardia Republicana iraquí

Batalla Easting 73 annack

El 26 de enero de 1991, a unos 50 kilómetros de Al Busayyah, Iraq, el 2º Regimiento de Caballería norteamericano, formado por 12 carros de transporte de tropas Bradley y 9 carros de combate M1A1 Abrams, se toparon con una división de la Guardia Republicana iraquí, en tareas de reconocimiento para el 7 Cuerpo de Ejército expedicionario. El punto de choque fue el denominado 73 Easting, designado así por el sistema de coordenadas mercator que se utilizaba para medir el avance a través del desierto. En realidad era una misión de aniquilación. Se sabía a ciencia cierta que en la zona estaban desplegadas 5 divisiones de tanques de la flor y nata de la Guardia Republicana iraquí. El 2º regimiento fue enviado a la zona no sólo para cortar cualquier intento de huída de Kuwait, sino para triturar a toda la Guardia Republicana.

Easting 73: una misión de exterminio.

El Plan original ideado por H. Norman Schwarkopf era que este 2º Regimiento de caballería localizase y se enfrentase a todas las unidades iraquíes posibles en suelo Kuwaití. A sabiendas que EE.UU. no iba a entrar en Irak para acabar con Sadam Hussein, el factor sopresa era fundamental. Por ello, el comandante americano recibió la orden de adentrarse él solo en suelo Kuwaití, y emprender un avance lo más rápido posible para acechar a unas supuestamente sorprendidas tropas iraquíes. A partir de ahí, debía atacarlas, tocarlas de muerte y proseguir su camino lo más rápido posible para que, posteriormente, tropas mecanizadas pesadas de la 1º División de infatería llegasen a la zona y acabasen con todos los iraquies heridos. Todo ello, debía hacerse a la mayor rapidez posible, puesto que enquistarse en un combate de desgaste podía facilitar a las tropas iraquíes un repliegue a suelo iraquí. Y ahí no podían entrar. Era, en definitiva, una misión de exterminio. Y un exterminio lo más rápido posible.

easting 73 batalla de tanques annack

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En el trepidante avance que emprendieron, chocaron con la División Tawakalna, una de las mejores (por no decir la mejor) división de la Guardia Republicana de Sadam Hussein. Estaban atrincherados y listos para el combate. Pese a haber sido bombardeados día y noche por la aviación, apenas habían sufrido bajas y estaban perfectamente operativos para el combate. El tiempo era totalmente adverso: intensa lluvia, fuertes vientos y una visibilidad de menos de 100m, lo cual hacía imposible la intervención de aviones o helicopteros de apoyo. Estaban solos.

Easting 67: comienza el combate

El comandante del 2º Regimiento, el capitán H. McMaster, no se lo pensó. Ordenó a sus tropas dividirse en 3 grupos de 3 tanques + 4 Bradleys y lanzarse al ataque con la intención de aniquilar a todo aquello que se le pusiese por delante entrando por el punto 67 Easting. A las 13:00, el primero d elos Grupos, la tropa G (Ghost), fue la primera en entrar en contacto con el enemigo. Y no pudieron ser más letales: en menos de 5 minutos, destruyeron 3 tanques iraquíes y varios vehículos de transporte de tropas. A las 16:00, la Tropa E (Eagle) entró en contacto con varios tanques atrincherados y diversos efectivos de infantería dotados de armas antitanque. La Tropa E se lanzó contra ellos, destruyendo todos sus vehículos y dejando a 1 Bradley a cargo de los numerosos prisioneros que hicieron.

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easting 73 annack

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Easting 73: la gran batalla.

El 2º Regimiento seguía su avance desbocado hacia el horizonte. A las 16:22, se toparon con un regimiento de 8 tanques T-72 Iraquíes. Al fondo, se veía una posición fuertemente defendida con otros carros en posiciones defensivas. Los iraquíes habían excavado fosos en los que metieron a sus tanques. De este modo, quedaban apenas expuestos a los carros aliados y podían utilizar sus cañones como artillería anticarro. A miedo de peder el factor sopresa, McMaster decidió no esperar a la llegada de unidades más pesadas y pese a estar en clara inferioridad, se lanzó al ataque contra los iraquíes.

Las batallas de carros de combate en terreno abierto suelen decidirse muy rapidamente. Eastin 73 no fue la excepción. El 2º Regimiento sorprendió a la Guardia Republicana y se coló en las posiciones defensivas iraquíes justamente por el centro, disparando a ambos lados en marcha. En muchas ocasiones, incluso llegaron a pasar por encima (literalmente) de los blindados semi-enterrados iraquíes. El avance tan veloz de McMaster le posibilitó acercarse a escasa distancia de los blindados de la Guardia Republicana y ahí comenzó a dispararles a bocajarro. Se habían acercado tanto, que incluso los vehículos Bradley causaban enormes daños en los tanques iraquíes al ser soprendidos desde tan cercana distancia. Los tanques ardían como papel de fumar bajo el fuego de los Abrams y los Bradley. En menos de 20 minutos habían destruído más de 20 tanques y otros 20 vehículos blindados enemigos. Los prisioneros se contaban por varios centenares. El grupo de McMaster no había sufrido ni una sola baja.

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En ese momento, las tropas iraquíes comenzaron a hacer justamente lo que se esperaba que hiciesen: intentar huir hacia Irak. Los restos de la división Tawakalna sacaron sus tanques de los escondites y se dirigieron lo más rapidamente posible hacia Irak. En su camino, se encontraron con carros T-55 la 12º División Blindada iraquí y cometieron el tremendo error de tratar de escapar todos por la misma zona: un valle muy estrecho entre dos colinas. El caos fue tremendo. 

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A las 18:30h, McMaster vió la oportunidad de oro: tenía a todos sus enemigos en retirada y con escas movilidad debido a la zona por la que trataba de escapar. Sin pensárselo, ordenó a todos sus efectivo atacar a discrección al enemigo. Los iraquíes se dieron cuenta del ataque y dieron media vuelta para atacar a los efectivos americanos. Infantería con armas anticarro, morteros autoporpulsados, vehículos blindados BMP y carros T-72 y T-55 se lanzaron contra los americanos. En ese momento, el Grupo G comenzó a verse asediado y superado en una proporción de 20 a 1. Los combates comenzaron a sucederse y la compañía G tuvo que solicitar apoyo de artillería cercano así como que las tropas iraquíes fuesen bombardeadas por misiles tierra tierra. El primer Bradley fue destruido en combate. Hacía las 21:00. el combate proseguía y a los tanques del Grupo G se les estaba agotando la munición. La visibilidad era apenas posible y ya se combatía con lentes de visión nocturna. En ese momento, McMaster logró contactar con unidades de reaprovisionamiento aliado y recargar la munición que le faltaba. Y sólo hizo lo que podía hacer: ordenó seguir acosando y avanzando a las tropas iraquíes.

Los iraquíes ordenaron apagar el motor de todos su carros y dejarlos parados en mitad de la noche. Ello confundió mucho a las tropas americanas, puesto que, al estar apagados, no había posibilidad de detectarlos con visión nocturna basada en objetivos termográficos. Varios Abrams pasaron al lado de diversos carros iraquíes sin siquiera enterarse de ello. Y llegó el caos. Un avez hubieron pasado los americanos, los iraquís lanzaron ataques contra su retaguardia. Ello generó una tremenda confusión, puesto que nadie sabía decir de dónde venía ese ataque. Durante la noche era dificil distinguir qué tanques eran amigos o enemigos lo cual causó diversos incidentes de daños por fuego amigo estadounidense.

Easting 73: Victoria

En ese momento, McMaster ordenó reagruparse a todos sus efectivos y emplazar posiciones defensivas. Era inviable seguir el vertiginoso avance y los riesgos de bajas por fuego amigo hacían un suicidio el continuar. Los combates continuaron toda la noche desde posiciones fijas. Cuando llegó la mañana, una parte importante de las tropas iraquies hbían sido machacadas. Decenas de tanques se encontraban esparcidos por decenas de km2 ardiendo en la noche. 

Y la llegada del día trajo consigo la posibilidad de apoyo aéreo. El resto de la división fue destruida por ataques de los helicópteros Apache (los cuales se pusieron las botas ante vehículos sin apenas protección antiaérea) y por medio de misiles anticarro, lanzados por tropas inglesas que habían llegado a la zona para dar soporte a la unidad de McMaster.

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La vitoria habia sido rotunda. Los iraquíes huían en desbandada hacía Irak y McMaster podía reportar el haber acabado él sólo con la flor y nata de la Guardia Republicana.

Easting 73: su importancia.

Eastin 73 fue una batalla de vital importancia durante la guerra. En toda la Guerra del Golfo, fue la única vez en la que las tropas americanas tuvieron que combatir en inferioridad numérica y de munición contra un enemigo que no sólo les superaba, sino que había plantado delante de ellos a lo mejor y más avanzado de su ejército. Fueron superados ampliamente por el enemigo y en ocasiones llegaron a ser emboscados por la confusión de unas tácticas astutas que les hicieron mucho daño. Pese a todo, el regimiento de McMaster había destruido 85 tanques enemigos, 40 transportes blondados BMP, artillería antiaérea, obuses y más de 30 vehículos de otro tipo. Si sumamos los blancos logrados por los Apache, los numeros se elevan a: 160 tanques, 180 vehículos de transporte, 12 piezas de artillería y más de 80 vehículos varios. McMaster logró avanzar 200 kilómetros en territorio enemigo en tan sólo 82 horas, luchando sin parar y habíendose detenido una sola vez: cuando se quedaron sin munición. Los americanos perdieron 54 soldados y tuvoern 57 heridos (la mayoría por fuego amigo). En algunos casos, para ahorrar munición, lo habían destruido simplemente pasando con los Abrams por encima de las piezas de artillería.

Eastin 73 fue crítica, porque fue la primera gran derrota de la Guardia Republicana iraquí. Desde ese momento, se sintieron vulnerables y nunca más volvieron a enfrentarse directamente contra las tropas americanas en campo abierto. Y no sólo eso, sino que desató el pánico entre el resto de unidades blindadas y Sadam Hussein, ante la tesitura de quedarse sin su arma de carros blindados, ordenó a lo que quedaba de sus mejores unidades regresar a Irak inmediatamente, lo cual constituyó el inicio de la retirada de las tropas iraquíes de Kuwait. En menos de 24h, en Kuwait ya no quedaban apenas tanques modernos iraquíes.

Y por último, Easting 73 fue importante al ser la última gran batalla de tanques del Siglo XX y, por ende, la última gran batalla de carros de combate que ha conocido el hombre. Y todo porque un hombre, Norman Schwarzkopf tuvo la audacia de asestar un golpe mortal a las tropas iraquies en los primeros momentos de la guerra y otro, el Capitán McMaster, tuvo el valor de ejecutar esas ordenes de forma sublime. 

Fue, sin duda, una batalla para la historia.

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