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Los proyectos militares más problemáticos del momento

Los proyectos militares más problemáticos del momento

Proyectos militares fallidos de la actualidad annack

Sevilla, sábado 9 de mayo de 2015. Aproximadamente a las 13:00h un Airbus A400M con matrícula MSN23 despegaba de la pista aérea de San Pablo. Tras trepar unos metros, empezaron los problemas. Los sistemas de alarma se encendieron y el aparato se hizo ingobernable. El piloto, el teniente coronel del Ejército del Aire Jaime de Gandarillas, vió cómo el evión se precipitaba irremisiblemente hacia el Sevilla Factory y la planta de Coca Cola. A esas horas, estarían repletos de personas. La catástrofe iba a ser colosal. De modo que, sabiendo que le costaría su propia vida, el Teniente Coronel Gandarillas casi se partió los brazos intentando enderezar la aeronave y logró desviarla hasta un campo cercano. Al intentar un aterrizaje forzoso, la nave se partió en dos, liberó todo el combustible que llevaba dentro y se convirtió en una bola de fuego. Del A400M no quedó nada. Del teniente coronel Gandarillas tampoco. 

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El Teniente coronel Gandarillas. D.E.P.

Los problemas del Airbus A400M.

El accidente del A400M en Sevilla no fue un hecho aislado. El proyecto A400 está siendo una auténtica pesadilla para Airbus. Sobre el papel, la necesidad y oportunidad son innegables y el negoio es redondo: hay que modernizar la flota de aviones de transporte en el panorama actual, ya que la mayoría de países tienen sus flotas repletos de C-130 Hércules y C-160 Transall que tienen más horas de vuelo que tornillos. Y el A400 tiene un diseño tremendamente atractivo: duplica la capacidad actual tanto en peso como en carga de esos aviones, tiene doble capacidad de transporte de tropas, triplica la capacidad de ser equipado con sensores de vigilancia y guerra electrónica y podría albergar incluso un mini-hospital de campaña volador en sus bodegas.

Pero el que los países esten como locos por comprar este nuevo modelo no significa que el proyecto sea sencillo. El querer hacer un avión de tales dimensiones y tan avanzado tecnológicamente es un quebradero de cabeza para los ingenieros de Airbus. Llevan pegándose contra su diseño dese hace una década, y el final no parece estar cera. Su vuelo inaugural, en 2009, llegó con dos años de retraso sobre el plan original. Y el avión aún no estaba listo. Airbus inauguró la moda de hacer vuelos inaugurales de aparatos que aún no tienen el visto bueno. Moda que al F35 le ha venido muy bien.

A día de hoy, el A400M aún tiene problemas de software y motores que a duras penas lo hacen viable para el ok ténico operativo. Para colmo, el coste por unidad se ha disparado. De los 100 millones de euros originales por unidad, ya vamos por 160. Y subiendo. La situación se está volviendo insostenible y ya se ha llevado por delante la cabeza del último presidente de Airbus, el español Domingo Ureña.

¿Pero, dónde esta el problema? Las causas no se pueden localizar solo en un punto. Es un fallo en cadena en muchas áreas. En el caso del accidente de Sevilla, se descubrió que el problema se había originado por un problema del FADEC (Full Authority Digital Engine Control), el ordenador de este avión emblema de la multinacional europea procede del consorcio formado por la empresa alemana MTU y la francesa Snecma. El ensamblaje del avión se ejecuta en la planta de San Pablo (Sevilla) donde declararon:

“Alguien no chequeó bien el funcionamiento del FADEC y tendrían que haber comprobado antes, en el simulador, que todo funcionaba de modo correcto”.

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Las prisas y los retrasos en la entrega de los componentes, del software y de los materiales hacen que toda la presión recaiga sobre las plantas de ensamblaje donde han de recuperar los tiempos perdidos por las anteriores lineas de producción. Y cuál es la consecuencia de esto? Se están saltando muchos de los controles de seguridad, los cuales garantizan un perfecto funcionamiento de toda la aeronave. Eso mismo pasó en la aeronave de Sevilla. Nadie comprobó el FADEC... por no había tiempo para ello. 

¿Y por qué asumir unas prisas que pueden costar vidas? La respuesta es igualmente sencilla: por dinero. Alemania ya ha amenazado a Airbus con una multa de 300 millones de euros si persisten los retrasos en la entrega de los aviones ya comprometidos. Y 300 millones de euros son sólo el inicio de las sanciones previstas contra Airbus. Y los 300 millones de Euros son sólo en Alemania. Imaginemos qué sucedería si otros países empiezan a seguir el ejemplo alemán. Lo peor es que el avión sinestrado iba a ser entregado a Turquía, el cual está furioso con Airbus por los retrasos. En 2015 debería haber recibido 14 aparatos. Sólo se han entreado 2.

La situación pinta realmente fea, y sobre todo porque la solución que los super jefes de Airbus han elegido es que todo el proyecto se salve en la planta de ensamblaje de Sevilla. Les piden realizar su trabajo el doble de bien, en la mitad de tiempo y con menos plantilla de trabajadores de la que tenía hace dos años. Una autentica locura.

El F35: la patata con alas.

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Otro proyecto que suele estar presente en todos los ejemplos de proyectos desatrosos del momento es del del Lookheed Martin F35. En nuestra página de facebook siempre nos solemos referir a él como 'la patata con alas' y realmente seguimos pensando que nos quedamos cortos.

El proyecto F35 es el proyecto militar más ambicioso de la historia del hombre. La diversidad de cazas y funciones que tiene actualmente la Fuerza Aérea Americana hace que el tema logístico sea una pesadilla. Piezas de repuesto, contratos con cientos de proveedores y funciones duplicadas en muchos departamentos hacen cada vez más ineficaz el día a día de las Fuerzas Aéreas. De modo que algún lumbreras del Pentágono pensó que en vez de tener varios aviones para varias cosas, lo ideal sería tener un avión para todas las cosas. Ah!! y que fuese stealth, que ese cajón había quedado vacío desde la retirada del servicio activo del F117. Y así nacio el F35. Un avión que tiene 3 versiones distintas (A, B y C) para reemplazar a aviones tan distintos como el F16, F18, A10 y Harrier AV8B. Va a nutrir a la Fuerza Aérea, la Marina y el Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Casi nada. El problema es que un Harrier y un F16 no tienen nada que ver. Al igual que un A10 con un F18. Por tanto es imposible que un único avión pueda sustituir a todos estos. Pero el proyecto F35 piensa que si. Y en ello están.

Despues de 14 años de desarollo, los problemas que han tenido han sido de mil tipos. El avión pesa una barbaridad, su radar no funciona adecuadamente, el software para la electrónica y la navegación falla constantemente e incluso algunos motores han llegado a arder en mitad de algún vuelo de prueba. Para colmo, el avión no funciona correctamente si el combustible se recalienta, lo cual le hace inservible para teatros de operaciones como Oriente Medio, Arizona o Hawai. Y el proyecto parece estancado. Los aviones no hacen lo que prometieron que harían, son claramente inferiofres a los modelos que pretenden reemplazar, los pilotos que los prueban echan pestes de ellos y para colmo aún están tan verdes que problemas técnicos están a la orden del día. No hace mucho, fue muy sonado el simulacro de combate aéreo entre un F35 y un F16, donde el piloto del F16 vapuleó al F35 en menos de 10 minutos. Y mientras tanto, en el Pentagono y la Comisión de Defensa del Congreso empieza a ponerse excesivamente nerviosos con un programa que en el año 2001 iba a suponer una inversión de 233.000 millones de dólares por 2.886 cazas F-35 (80,7 millones por avión) y que en 2014 se ha disparado hasta los 400.000 millones por 2.457 aviones (162,8 millones por unidad).

Estos retrasos, junto con el aumento de los costes, está echando para atrás a los ilusionados países que vieron en el propio proyecto la solución para tener una flota aérea de última generación con unos costes logísticos aceptables. Pero nada de eso está sucediendo. Han adelantado mucho dinero para el proyecto y aún no han visto ni un tornillo de F35. Y sólo les llegan malas noticias desde USA. Por consiguiente, Reino Unido ya ha anunciado que rebaja sus pretensiones de comprar F35B de 138 a sólo 48 aviones. Italia ha anunciado que de los 131 originales, ya sólo quiere 90. Turquía ha bajado de 141 a 100. Israel ha dicho que prefiere que le entreguen el avión vacio y que ya ellos se encargan de ponerle una aviónica 'made in Israel' que funcione correctamente. Y ha amenzado con que si el problema del recalentamiento del combustible persiste, cancelará su pedido y exigirá que se le devuelva el dinero adelantado. Y Canadá ha dicho, directamente, que ya no quiere ninguno de los 65 aviones que pidió inicialmente.

El F22: una maravilla inalcanzable.

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Pero le caso del F35 no es nuevo. El proyecto F22 Raptor fue igualmente otra pesadilla. El proyecto tenía como función el sustituir a los F15 y lo que anteriormente hacían los F117 antes de ser retirados del servicio activo. Y el proyecto es tan estratégico, que Estados Unidos ha decidido no vender el F22 a ningún otro país del mundo, para así tener siempre una superioridad sobre sus posibles oponentes. La empresa que lo desarrolló fue Lokheed Martin (la misma que realiza el F35)

El F22 repitió paso a paso los problemas que se están teniendo ahora con el F35. Al ser un avión de 5 generación, se ha convertido en el avión de caza más caro de la historia. Cada F22 cuesta 358 millones de dólares (casi el doble de lo que cuesta un F35 acual o un Airbus A400M), y este es un precio monstruoso. Tan monstruoso que la propia Fuerza Aérea ha dicho que rebaja sus previsiones originales de comprar aviones de 650 a sólo 168. Sencillamente, no pueden pagarlos.

Pero el problema no está sólo en el coste. El proyecto tuvo infinidad de problemas técnicos que lo sometieron a retrasos insoportables. Al menos, en este caso, al no haber otros países cabreados esperándolo, los trapos sucios se lavaron en casa. Pero durante su desarrollo, tuevieron serios problemas con el sistema de oxígeno del avión (OBOGS), ya que fallaba con facilidad, dejaba de enviar oxígeno al piloto y solía provocarle mareos y pérdida de conciencia ... en pleno vuelo!!! Otro problema frecuente fue el de la apertura de la cabina. Tras los vuelos, los sistemas se habían enfriado tanto que quedaban bloqueados y solían dejar a los pilotos atrapados en la carlinga durante horas sin poder salir del avión. Todo ello por no mencionar que el software del avión se desconfiguraba al cruzar la línea internacional de cambio de fecha en los usos horarios. Y eso volvía loco al ordenador de abordo.

Pero le proyecto acabó saliendo adelante. Y el F22 funciona. Y está operativo. Pero el resultado es un avión tan costoso y complicado que ni sus propios creadores son capaces de disfriutar plenamente de él. Y para colmo se ha tenido que prolongar la vida operativa de los F15 (un avión que tiene más de 40 años de servicio operativo) porque no se puede comprar suficientes F22 para garantizar la seguridad de los cielos americanos.

Problemas made in Spain.

España no está exhenta de este tipo de problemas. Muchos son heredados, y alguno propio es generado aquí. 

En lo civil, ya hemos comentado la presión que sufren los operarios de la planta de Airbus de Sevilla, al tener que resolver todos los problemas que son heradados por la ineficiencia de muchos otros departamentos que les anteceden en la cadena de montaje.

La Fuerza Aérea Española está tremendamente preocupada por el programa F35. España desea sustituir sus F18 y los Harrier de la Armada por el F35A y F35B. Pero los problemas del programa F35 están poniendo en problemas a nuestra Fuerza Aérea. Si el coste del F35 sigue aumentando, España directamente será incapaz de pagar el dinero que se pide por cada aparato, lo cual nos obligará a prolongar la vida operativa de los viejos F18 y Harrier de que disponemos. O buscar otras alternativas comprando aviones de segunda mano deshechados por la Fuerza Aérea norteamericana. En otras palabras: o prolongamos la vida operativa de unos aviones que ya estan muy viejos o nos lo jugamos todo por un avión ultramoderno que cada día cuesta más y para el que, cuando llegue el momento, puede que no tengamos dinero suficiente.

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Y por supuesto, en España tenemos como gran vergüenza nacional el programa del submarino S-80, realizado por Navantia. Con un coste inicial de 1.800 millones de euros (cada S-80 costará 450 millones), el programa está en riesgo debido a problemas de flotabilidad y de propulsión. El submarino no es capaz de flotar adecuadamente cuando se le pide que suba a la superficie y cuando se le somete a largos periodos de navegación submarina, tiene problemas en sus motores. 

El que iba a ser el submarino convencional más evolucionado del mundo se ha convertido en una auténtica pesadilla para la empresa pública, para la Armada y para el Ministerio de Defensa, hasta el punto de que ya hay voces que han pedido que se descarte y los cuatro submarinos previsto se compren fuera. Sea como sea, el proyecto ya va por 3.000 millones y Navantia ni siquiera ha confirmado que será capaz de entregar las 4 unidades prometidas. Parece ser que finalmente se entregarán 3. Y gracias.