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Raul 'Roy' Benavidez: Una historia increíble más allá del valor.

Raul 'Roy' Benavidez: Una historia increíble más allá del valor.

Probablemente el nombre de Raul Benavidez no te diga nada. Es más, aunque mencionemos a Roy Benavidez, probablemente sigas igual. Pero para Ronald Reagan ese nombre si significó algo. Y mucho. 

Roy Benavidez era un joven lingüista y médico de las fuerzas especiales del Ejército de Estados Unidos. Estando en una patrulla en Vietnam en 1965, pisó una mina y quedó malherido. Inmediatamente fue evacuado a EE.UU. donde, tras ser atendido, le dijeron que no volvería a andar. Jamás. Pero haciendo uso de sus conocimientos médicos y en contra de la recomendación de sus colegas médicos, comenzó una rehabilitación forzada para volver a caminar cuanto antes. Deseaba volver a Vietnam lo antes posible.

Un año después, Benavidez no sólo se había rehabilitado, sino que no paró de remover cielo y tierra hasta que logró que le diesen una audiencia con un tribunal médico para que su alta médica fuese tratada. El pacto con el doctor era sencillo: si conseguía atravesar la habitación andando, se le concedería el alta médica. Benavidez, no sólo cruzó la habitación, sino que salió hasta el jardín.

Tras retornar a Vietnam, al poco de llegar, el 2 de mayo de 1968 Roy Benavidez se presentó voluntario para participar en una misión de rescate de 12 miembros de los SEAL que se encontraban rodeados por fuego enemigo. Se montó una operación compuesta por 4 helicópteros y salieron a cumplir la misión. Los tres primeros aparatos, tuvieron que retirarse por el intenso fuego enemigo encontrado. La lluvia de balas desde el suelo eran tan densa que estuvieron cerca de ser derribados, lo cual empeoraría notablemente la situación. Benavidez convenció al piloto de su helicóptero para no retirarse y seguir avanzando hacia lo que iba a ser un derribo casi seguro. El fuego antiaéreo fue feroz y el piloto decidió abortar. Benavidez le convenció, de que, al menos, le dejase a él en tierra. De modo que el piloto le dejó a 75m del equipo SEAL y salió de allí como alma que lleva el diablo. Benavidez, sólo, comenzó a correr hacia el equipo aprisionado, siendo herido por fuego enemigo dos veces en la cara y una en la cabeza. Pero ello no le impidió llegar hasta el equipo y curar su heridas, facultando a sus miembros seguir combatiendo hasta que llegaran nuevos refuerzos. El apoyo aéreo llegó y todo el grupo pudo alejarse hasta una zona de extracción. Benavidez cargaba con el cuerpo muerto del jefe de pelotón SEAL. Al subir al aparato que debía sacarle de allí, de nuevo fue alcanzado por dos disparos y varias esquirlas de granadas de fragmentación que fueron lanzadas por los Vietcong que les seguían atacando. El ataque Vietcong fue tan fuerte, que el plloto del helicóptero que le rescataba fue mortalmente herido y, de nuevo, el helicóptero se estrelló con Benavidez y parte del equipo SEAL dentro.

Benavidez, sacó fuerzas de nuevo y salió el helicóptero estrellado para establecer un perímetro defensivo en torno a él. Los SEAL que quedaban vivos comenzaron a proteger dicho perímetro mientras Benavidez les transportaba munición y agua para que aguantasen el combate. Nuevamente, llamaron al apoyo aéreo para que les protegiese y una vez más, helicópteros y aviones fueron enviados para salvar al equipo.

Roy Benavidez Annack

Cuando llegó el apoyo aéreo, los SEAL lograron embarcar de nuevo en los helicópteros, quedando Benavidez en último lugar. Desprovisto de fuego de cobertura, los Vietcong lograron sobrepasar el perímetro y uno de ellos clavó a Benavidez su bayoneta en el costado. Lejos de terminar con el pequeño titán, Roy Benavidez luchó cuerpo a cuerpo con el Vietcong y logró acabar con él, quedando con la bayoneta clavada en su cuerpo. Esto habría terminado con cualquier ser humano. Pero Roy comenzó a cargar a los heridos que quedaban en los helicópteros y a proteger la posición para que ningún otro Vietcong lograse traspasar el perímetro. Durante su defensa, mató a otros tres Vietcongs más. Finalmente, logró embarcar en el último helicóptero que quedaba y salir de la zona, no sin antes haberla reconocido para no dejar ningún material clasificado a merced de los vietnamitas.

Roy Benavidez Annack

A su llegada a la base, en el reconocimiento médico se encontraron 37 heridas de diversa consideración en su pequeño cuerpo. Todas recibidas en 6h de combate incesante. Sus constantes vitales eran tan débiles, que fue declarado muerto por dos médicos de la base. Cuentan los que asistieron a la escena que, cuando el segundo de los doctores estaba cerrando la cremallera de su bolsa negra, Benavidez le demostró estar vivo... escupiéndole en la cara. Así era el caracter indomable de Benavidez.

Benavidez volvió a recuperarse de sus heridas y siguió sirviendo en unidades de primera linea, siendo herido otras 5 veces más. 

No fue hasta pasados 13 años cuando Benavidez fue condecorado con la Medalla de Honor de Congreso por el propio Ronald Reagan. El motivo de tal retraso en la concesión fue sencillo ... al llegar al hospital y tras internar a los heridos, no había quedado casi nadie con vida de aquella misión que pudiese atestiguar la extraordinaria acción de Roy... excepto él. Fueron años después cuando Brian O'Conner, un miembro de ese equipo SEAL que sí sobrevivió, pudo contar la historia de Roy Benavidez. O'Conner no sólo confirmó los 10 folios de relatos de aquella extraordinaria acción, sino que los completó con dos más de detalles heróicos.

El 24 de febrero de 1981, el presidente de los EE.UU. Ronald Reagan le concedió la medalla de Honor del Congreso a Raul Benavidez diciendo, en sus propias palabras, "si la historia de este soldado fuese el guión de una película, sería tan heródica que nadie nos la creeríamos"

Roy Benavidez Annack

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